Sergio Vila-Sanjuán: Por qué soy monárquico

se queda en una mera reafirmación de las convicciones del autor, en un estéril panegírico salpimentado con trazos de crónica familiar. Ya sé que Vila-Sanjuán no pretendía otra cosa, pero eso no ha hecho menos frustrante mi experiencia lectora, ni ha servido para satisfacer mi curiosidad intelectual.

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