Outis lee (Influencers literarios)

No hace ni un año que descubrí el canal de Youtube de Outis lee y ya se ha consagrado como uno de mis favoritos. El tío es bueno. Muy bueno. No sólo creando contenido, que también. Quiero decir que es un buen lector. Porque sí, yo les pido a aquéllos que hablan de libros que sepan de libros. Soy así de raro.

Volvamos a Outis lee. Tiene criterio, eso salta a la vista. Entiende de escritura, del sector editorial, del libro como objeto… Y, por encima de todo ama a la literatura. Se le nota. A leguas.

Lo que más llama la atención de Outis lee como youtuber es el formato de sus vídeos. Book Tube lleva tiempo copiándose a sí mismo, y encontrar a un autor que eluda fórmulas endogámicas es poco habitual. A la frescura de Outis lee hay que sumarle su ya mencionado criterio. Además del acabado de sus vídeos, por supuesto. El apartado visual de su contenido ha mejorado con el tiempo: las composiciones, el color, la edición… Maravilloso para la vista, y más aún para la mente.

Quizás la única pega que se le puede poner a Outis lee es que tarda en subir nuevos vídeos. Pero ya se sabe que lo bueno necesita tiempo. De cocción, de manufactura.

Better than food (Influencers literarios)

Better Than Food es uno de los mejores canales literarios de Youtube. Me encanta la variada selección de obras que Cliff Sargent trae a la palestra. Pero, sobre todo, me encanta su forma de analizar dichas obras. Porque sí, Better Than Food se enfoca, básicamente, en hacer reseñas literarias. Y qué bien las hace.

Gracias a Cliff he apreciado muchos de los temas filosóficos que gravitan en torno a La mujer de la arena, de Kôbô Abe, por ejemplo. Y aprovecho la ocasión para recalcar que esa es, a mi juicio, una de sus mejores reseñas (concisa, profunda y estimulante); una muestra de la faceta más lograda de este prescriptor.

Aunque no todas sus reseñas tienen un nivel tan alto. De hecho, hay algunas, como la de Cartero, de Charles Bukowski, bastante malas. Y no lo digo porque no comparta su valoración ni los argumentos con los que defiende esta (auto)ficción que, para mí, es bastante irregular. Lo digo porque el vídeo es demasiado largo y está plagado de digresiones que no aportan nada, o de anécdotas que no vienen a cuento.

Quizás se le puede reprochar al bueno de Cliff una excesiva familiaridad con el espectador. Esto conlleva presentaciones o epílogos innecesarios en sus vídeos, que les restan atractivo de cara a un segundo visionado. Asimismo, esta familiaridad (intencionada, por otra parte) implica algunas licencias en lenguaje y formato que no le sientan bien a un canal que es eminentemente serio.

Por último, recalcaría que tampoco acaba de funcionar la voluntad filosófica de muchos de sus análisis. A ratos tienen un tufillo a Jordan Peterson («filósofo» contemporáneo sobrevalorado que no me convence) y otras mean fuera de tiesto, pues Cliff proyecta su ideología en las obras que lee con tal de racionalizar y justificar sus convicciones.

De todos modos, insisto en que este es uno de esos canales de Youtube imprescindibles para todos aquellos a los que nos interesan las reseñas literarias.

Devoradora de libros (Influencers literarios)

Me gusta el blog de Devoradora de libros. Lo he descubierto recientemente y ya estoy viciado a sus reseñas y artículos. No es para menos: el contenido de Cristina Anguita es muy interesante. Para colmo, está bien escrito y argumentado. ¡Qué más se puede pedir!

Del citado blog aprecio, sobre todo, el criterio evaluador de su administradora. Cristina, igual que yo, intenta analizar cada obra según sus propios parámetros; es decir, valora cada libro conforme con el género al que se inscribe, la ambición con que fue concebido, etc… Sin por ello, eso sí, renunciar a insertarlo en una jerarquía superior que englobe otras lecturas. (Todo esto lo tenéis explicado según sus propias palabras en algún lado, creo recordar que en un balance anual, pero soy incapaz de recuperar ese enlace, por lo que no os lo adjunto.) Claro, este sistema implica algunos problemillas, pero es, de todos modos, satisfactoriamente honesto para con el libro tratando.

Por otro lado, Devoradora de libros destaca, a mi juicio, además de por la calidad de sus entradas, por la variedad de temas que abarca en ellas. Y es que Cristina no se limita a las reseñas, sino que dedica una buena parte de su tiempo a tocar temas vinculados con la literatura, el sector editorial, la crítica o los lectores. Huelga decir que las opiniones personales que esgrime la mayor parte del tiempo son lúcidas e inteligentes.

Tantos parabienes pueden dar a entender que no tengo ninguna queja de este blog. Pues bien, no es así. Pasemos a ellas:

  • Las entradas de Devoradora de libros se ramifican en enlaces internos. Hipertexto en estado puro, que a todas luces enriquece el discurso de la autora. Desgraciadamente, Cristina borró algunas de sus entradas, como nos cuenta aquí, y tanto enlace caído resulta algo confuso; frustrante, incluso.
  • Cristina es, quizás, algo laxa con lo juvenil o la literatura de entretenimiento. Al menos para mi gusto. Pero, al fin y al cabo, ¿no tenemos todos nuestros sesgos? Yo, por ejemplo, soy bastante condescendiente con el manga o el género de terror.

Y bueno, quiero cerrar reconociendo la ironía que es que yo tenga en mi blog una sección dedicada a criticar a críticos literarios. Porque Cristina nos engañó a todos el día de los santos inocentes del 2015 diciendo que iba a inaugurar una sección que, precisamente, iba a encargarse de criticar a críticos.

El fomento de la literatura mediante Instagram

Instagram en tanto que herramienta de marketing de influencia

El Estudio anual de las redes sociales del año pasado no hace más que reafirmar algo que ya sospechábamos: Instagram ha venido para quedarse. En casi todos los ámbitos reflejados en dicho estudio mantiene o incluso mejora sus cifras previas. Pero, ¿de qué nos sorprendemos? Ya los datos de Alexa nos revelan que, en España, esta red social es el catorceavo sitio web más buscado. ¡El catorceavo! Huelga decir que lograr esto en un entorno tan competitivo y vasto como es Internet no es moco de pavo. Menos todavía teniendo en cuenta que hablamos de una plataforma tan joven.

El caso es que Instagram es el coto adecuado para desarrollar campañas de marketing de influencia. En el ámbito de la literatura, se me ocurren dos frentes troncales que se podrían explorar con iniciativas de este tipo: el fomento de la industria y el de la lectura.

Las editoriales ya han dado el primer paso. Es decir: el fomento de la industria (y que quede claro, aquí no voy a entrar en juicios de valor de ningún tipo), ya está cubierta. Ahora les queda hacer lo propio a otro tipo de instituciones, más volcadas en el fomento de la lectura, como las escuelas o las bibliotecas. O hacerlo bien, porque pese a que algunas lo están intentando, no les acaba de salir bien la cosa. Menos mal que no todo depende de las instituciones, que también hay otros agentes involucrados en este asunto… Me refiero, por supuesto, a los influencers literarios. 

El fomento de la industria mediante Instagram

Como adelantaba hace un momento, el fomento de la industria ya está cubierto. Y no sólo gracias a la propia industria editorial. Si bien es cierto que ha sido espabilada y desde hace unos años colabora con influencers literarios, las campañas de comunicación de este tipo empiezan a perder credibilidad, según alerta el estudio Top tendencias digitales 2017

Los influencers literarios, incluso los que no están respaldados por la industria editorial, también contribuyen a que ésta última vaya a mejor. Y por ir a mejor no me refiero únicamente en términos económicos, a que sea rentable. Muchos operan desde un espacio de honestidad y desinterés completamente transparente; sólo son, ante todo, lectores que aman a la literatura. Ninguna editorial les ha mandado un ejemplar para que hagan una reseña, o les han contratado para hacerles publicidad en sus redes. Difunden y valoran lo que creen que es bueno, y punto. Eso, por inercia, moldea a una industria editorial, que debe complacer las demandas de estos lectores, más exigentes que la media. 

Instastory de la cuenta de Instagram de la revista literaria @granite_rainbowMiremos, por ejemplo, a @sra_bibliotecaria. Según anuncia orgullosame en la cabecera de su blog, es la creadora de los términos capitalismo literario y capitalismo poético. Ambos conceptos han sido difundidos mediante su cuenta de Instagram, y han redundado en una comunidad que da la espalda a cualquier producto literario con tufillo mercantilista. Otros influencers, como @josecarlosrodrigobreto o la revista literaria @granite_rainbow, se han apropiado de estos términos en distintas ocasiones. En el caso de Rodrigo Breto, lo hizo en un artículo donde despotricaba sobre el estado actual de la industria. En cuanto a Granite & Rainbow, lo usa en una de sus «instastories», fijada en la interfaz principal de su cuenta de Instagram. 

Así pues, visto lo visto, ahora mismo son los influencers literarios y sus comunidades aquéllos capaces de poner a flote a la industria, de fomentarla con total transparencia y credibilidad. En Instagram se han hecho un hueco nada desdeñable, y su repercusión no hace más que aumentar día tras día. Y ojalá siga siendo así por mucho tiempo.

Eso no quita, pero, que otras organizaciones desinteresadas, como las bibliotecas o las escuelas, deban incidir en ese sentido. Por ejemplo, difundiendo a editoriales, sean grandes firmas o no, que cuidan hasta el último detalle de sus publicaciones. O apostando por literatura atrevida, que no sea condescendiente con el lector. Al fin y al cabo, las editoriales buscan beneficios. Ese puede no ser su único objetivo, por supuesto, pero es obvio que es una de sus prioridades. Por su parte, las escuelas o las bibliotecas tendrían una flexibilidad distinta, igual que los influencers literarios. En vez de perseguir un beneficio, buscarían fomentar la calidad. Y aunque delimitar el concepto de calidad en exceso es peligroso, pues, a mi juicio, nadie debe arrogarse esa autoridad (y menos todavía organizaciones de esta influencia social), no les iría nada mal replantearse cuatro cosillas.  

El fomento de la lectura mediante Instagram

Del mismo modo que con el fomento de la industria, el fomento de la lectura de Instagram se debe, básicamente, a los esfuerzos y logros de los influencers literarios. Las instituciones, como las bibliotecas, también logran campañas bastante exitosas que van en esa dirección. Difunden «hastags» de relativo éxito, como  aquéllos vinculados con el reto del Velocirepte, y recomiendan libros. No obstante, adolecen de la que, al menos para mí, es la manera más efectiva de fomentar la lectura: la prescripción.

La prescripción está hecha desde una relativa autoridad; demuestra un firme conocimiento en la materia que aborda, y por ello, es más creíble que una recomendación. En Instagram, hacer prescripción no es precisamente fácil. La plataforma es un escaparate visual, no un espacio como la blogosfera, donde explayarse o debatir de forma cómoda. Youtube sería más apto para eso que Instagram, por ejemplo. No obstante, los influencers literarios (los que hacen prescripción, digo, no esos que se limitan a recomendar) compaginan su actividad en Instagram con otros sitios web. Ya hemos visto a la @sra_bibliotecaria o a @granite_rainbow, que tienen un blog. O a @josecarlosrodrigobrieto, que publica para ACHTUNG! Eso significa que no demuestran sus capacidades para la prescripción sólo en Instagram (que, repito, no es el sitio que ponga más facilidades para ello), si no que también acarrean a sus espaldas otro bagaje. Bagaje que, repito, les hace poseedores de una autoridad como prescriptores, tan imprescindiblepara el fomento de la lectura; sobre todo, la de calidad.

A continuación os dejo una captura de la cuenta secundaria de @josecarlosrodrigobrieto, @literatura_instantanea, en la cual nos granjea mini-reseñas de un minuto de libros o temas vinculados con la literatura. La constancia de este Papá Noel de rostro amable es envidiable, y claramente hace más por la literatura (o así lo veo yo) que un influencer que cuelga fotos bonitas y suelta cualquier valoración simplona de la novela de turno.

@literatura_instantanea (José Carlos Rodrigo Breto), cuenta de Instagram de fomento de la lectura

Conclusiones

En definitiva, pues, decir que en Instagram hay una comunidad bastante activa en lo que respecta al fomento de la industria y la lectura. Es decir: es una herramienta adecuada para fomentar la literatura. Bookstagram no es perfecto, y menos todavía si no eres muy selectivo con las cuentas que sigues. Si acaso, tiene, para el que os suscribe, una valoración global más positiva que Booktube, aunque mucho menos potencial. Pero eso es un tema para otra entrada. 

Geek Furioso de la Literatura (Influencers literarios)

Hasta la fecha, el canal de Youtube del Geek Furioso de la Literatura consta entre mis favoritos. No es para menos: este señor es un soplo de aire fresco para el Book Tube de habla hispana. En primer lugar, porque es de los pocos booktubers centrados en abordar los marginados géneros de la fantasía y la ciencia ficción. Y, además, por pertenecer a una selecta minoría de reseñistas (de dentro de la plataforma, se entiende) que argumentan sus valoraciones. Pero ya volveremos a eso.

Avatar del canal de Youtube del Geek Furioso de la LiteraturaPor cierto, no me malinterpretéis: las Reseñas Furiosas no son el único contenido que el Geek nos granjea. Me veo obligado a destacar, también, otros dos formatos de vídeo suyos: las Opiniones o los Libro VS Película. En definitiva, su contenido, además de novedoso, es variado; cosa que uno, harto de la monotonía de Book Tube, no puede dejar de agradecer.

Otro punto a favor de este canal: en sus vídeos, el Geek exhibe que tiene conocimientos literarios, así como un criterio formado. No siempre coincido con él; de hecho, intuyo cierta tendencia relativista en su discurso que por momentos me causa bastante rechazo. Además, pese a lo que pueda parecer al principio, suele ser bastante amable con las obras que trata. Pero al menos es un crítico que se ciñe a una coherencia interna y que sustenta lo que dice. Y ya adelantaba en el primer párrafo que esto no es algo muy habitual en la plataforma de Youtube. ¡Ah, y no nos olvidemos de su sentido del humor, también estupendo!

Está claro que el apartado técnico no es el fuerte del Geek. Comprendo que esto pueda ahuyentar a muchos, pero no olvidemos que el acabado es una cuestión superficial; sobre todo, si hablamos de este tipo de vídeos, dedicados a hablar de literatura. La mayoría de los vídeos de este booktuber presentan un audio atroz, así como una imagen oscura que se va desenfocando a traición, vale. Ya puestos, tampoco sus actuaciones, cuando hace algún «sketch», son demasiado convincentes; sin caer en el «cringe», acaban propiciando humor involuntario. Ah, y no nos olvidemos de esos dibujos cutres a más no poder… Aunque, bien pensado, ¡no existen dibujos en los vídeos del Geek Furioso de la Literatura! A continuación podemos ver al dibujo de la miniatura de uno de los vídeos de este booktuber, claramente horrorizado de ver su propio rostro en un espejo…

Miniatura de la vídeo-reseña del Geek Furioso de la Literatura a la novela Enclave, de Ann aguirre

De todos modos, repito, el apartado técnico no es, precisamente, el más relevante cuando se abordan temas literarios. Así que ignorar el contenido del Geek por esta razón se me antoja una estupidez. Además, en el fondo, el canal del Geek no es tan desastroso en ese aspecto: su toque «amateur» le da un aire cutre de lo más atractivo.

Y, a la postre, es innegable que edita con mucha más inteligencia que la mayoría de booktubers. Su locución también es bastante buena, ya que sus registros de voz le permiten adaptarse con versatilidad a los caprichos de la narración. Y ya que hablamos de narración, vámonos a ella. El Geek suele usar un guión. Es por ello que sus vídeos, aunque mayormente extensos, no aburren. Están bien estructurados y, a pesar de sus divagaciones, nunca te hacen perder el tiempo; cuando no se centran en abordar algún punto, entretienen.

Pero para mí, la mejor cualidad de este reseñista es esa edición de la que os hablaba antes. Mediante la superposición de imágenes, clips o audios consigue generar un entramado de varias en todos y cada uno de sus vídeos (los editados, claro). Resaltan su dominio de los «memes» y la selección de las bandas sonoras; ambos, elementos a los que emplea para dotar de varias capas de lectura a su narración oral.

Otro punto atrayente del canal del Geek es su faceta «hater». Al fin y al cabo, sus reseñas sobreactuadas, sus berreos despotricando, son la risa. No en balde, algunos de sus mejores vídeos (los cuales os recomiendo encarecidamente), ponen a parir la literatura juvenil más insulsa, como ese en que hace trizas a Witch and Wizard, de James Patterson. Hay más vídeos que recomiendo, por supuesto; más sosegados pero igualmente entretenidos a la par que informativos: ¿Es la distopía adolescente mierda?Nuestra experiencia en la Celsius 232 2015, de los pocos video-blogs que he podido tragarme entero en toda mi vida.

Aunque la popularidad del Geek Furioso de la Literatura ha aumentado sobremanera en los últimos tiempos, parece injustamente atascado en un número de seguidores que, sin ser insultantemente bajo, tendría que crecer a pasos agigantados. Quizás no es del gusto de todo el mundo, y probablemente la escasa frecuencia con la que sube vídeos evite que espectadores más casuales se conviertan en sus fans. De todas maneras, creo que hay que reivindicar su figura, y más ahora, en que Book Tube está derivando cada vez más hacia un ecosistema condescendiente o directamente estéril. Y bueno, en el fondo no se puede quejar: al fin y al cabo, tiene una «fanbase» de lo más leal y buenrollera. Ya sabéis, un selecto comité.